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domingo, 2 de mayo de 2021

Barbarie, paracos y limpieza social en Cartagena

"Barbarie barbarie barbarie en los barrios

Los mochacabezas llegan en sus carros

Reparten panfletos en donde amenazan

Aquellos que no se quedan en su casa"


Cartagena, ciudad de brisa, playita, murallas y mujeres lindas. Protagonista de canciones, bellísima cuando sólo observas el Centro. Una ciudad que te permite a ti, como turista, sentirte en la época colonial con subirte en una carroza manejada por un negro (posiblemente) que te dice que esta es la Calle de la Moneda porque... Y en realidad no lo escuchas, sólo ves la ciudad... Oh, Cartagena, ciudad linda, ciudad de barbarie, de barbarie y de paracos. «¿Hey, pero qué son los paracos?» podría preguntar algún desubicado y yo, como anarco-espantajopista que soy, te lo diré, buen hombre, bella dama, pero para ello hay que remontarnos un poco atrás en la historia colombiana. 

     Lo primero que hay que decirte, buen hombre o bella dama, es que nuestro Gobierno, por allá en la época del Frente Nacional, legitimó los grupos de autodefensa y esto anduvo así casi treinta años. Lo hizo por una simple razón: cuando se instaló el Frente y acabó la violencia bipartidista, el fenómeno (entiéndase el fenómeno de la violencia) no desapareció, sino que se transformó. Los grupos que quedaron por fuera del Frente comenzaron a armar guerrillas y el Gobierno, ante la imposibilidad de una reacción eficiente, sacó el Decreto 3398 de 1965 en el que se podía leer en las consideraciones:

"La acción subversiva que propugnan los grupos extremistas para alterar el orden jurídico, requiere un esfuerzo coordinado de todos los órganos del poder público y de las fuerzas vivas de la Nación" (La negrilla es mía, cachón/cachona)

     Esas «fuerzas vivas de la Nación» eran, claramente, civiles armados y ombe, si aún así no me crees, mira la joya que lanza el artículo 13 del mismo Decreto: "todos los colombianos, hombres y mujeres no comprendidos en el llamamiento al servicio militar obligatorio, podrán ser utilizados por el Gobierno en actividades y trabajos en los cuales contribuyan al restablecimiento de la normalidad.". Así las cosas, este Decreto permitió crear Juntas de Autodefensa por un periodo "provisional", sin embargo, aquí en Colombia nada es más permanente que lo provisional, por lo que se nos ocurrió la grandísima idea de hacer de ese Decreto una Ley y de este modo nació la fantástica Ley 48 de 1968. Esa ley no decía nada nuevo, únicamente convertía en permanente aquello que no lo era. Fin. 

     «Ajá, sí, pero todavía no me dices qué son los paracos, man» Mani, mani, mira, las Autodefensas son los mismos paracos, lo que sucede es que el término «autodefensa» en un principio se usaba para referirse a los Liberales que se defendían de los Conservadores, luego, con la aparición de esas normativas que te mencioné hace unos segundos, se comenzó a utilizar para referirse a civiles armados y es aquí, amig@, donde entra la palabra paramilitar. Paramilitar se refiere a aquel civil armado que tiene cierta relación con el Estado... La partícula para significa más allá de, es decir, literalmente paramilitar podría ser traducido como «más allá de lo militar». Entonces, como les tenemos mucho cariño, les decimos paracos, paraquitos, uribitos, Bueno, esto último no, pero me permito ser chistoso en mi casa.

     Dando un pequeño salto de años, encontramos que la versión que conocemos de paramilitares en la actualidad apareció por primera vez con dos grupos, básicamente: el primero de ellos era la Triple A (Acción Anticomunista Americana) en 1978, y luego, en 1981, el MAS (Muerte a Secuestradores) que básicamente era un grupo de tipos contratados por narcotraficantes para asesinar guerrilleros. Ya para el año de 1989 fueron prohibidos los grupos paramilitares, mas el daño estaba hecho (esto sin mencionar que posteriormente se crearían las famosas CONVIVIR mediante el Decreto 356 de 1994, que buscaba crear servicios de vigilancia privada, pero terminaron siendo foco para la generación y fortalecimiento de grupos paramilitares).

     "Ok, entiendo, entiendo... Y entonces ¿Cómo llegaron a Cartagena?" Pues bueno, hay algo que no te he contado. Si bien los grupos paramilitares se volvieron ilegales, esto no quiso decir que dejaran de existir, de modo que había a lo largo y ancho del país grupos de Autodefensas que, en el año de 1997, se unieron en una sola: Autodefensas Unidas de Colombia. Esta unión no fue sólo para hacer contrapeso militar, sino también  ideológico a la izquierda comunista, por lo que hay una carga política nueva. Las Autodefensas eran tan grandes que deciden organizarse en distintos bloques, que a su vez se dividían en distintos frentes. Será entonces el Bloque Montes de María, a través del Frente Canal del Dique, el que hará presencia en nuestro corralito de piedra. A su vez, el Frente Canal del Dique utiliza al GUC (Grupo Urbano Cartagena).

     El Grupo Urbano Cartagena, según la Fiscalía, hace presencia en la ciudad  por la posible existencia de insurgentes en la misma. Este GUC tenía como principales funciones el sicariato, la inteligencia y la recolección de finanzas, contrataba delincuentes comunes para llevar a cabo su empresa y, de hecho, Juancho Dique, líder del grupo, se encargaba de pagarles una mensualidad por sus trabajos. El marco de actuación era el siguiente: "matar a todos los bandidos de Cartagena, matar a todos los simpatizantes de la guerrilla y matar por solicitud de financieros." Ahora bien, avanzando un poco, llegamos al suceso que me hizo hacer esta investigación hace algún tiempo: LA MASACRE DE LA TORRE DEL RELOJ. 

     Los hechos son algo así: el 13 de noviembre de 2003, a las 11:30 de la noche, cuatro mujeres (trabajadores sexuales, según narraciones posteriores) se encontraban sentadas en el sector de la Torre del Reloj. Hasta allá fueron unos paramilitares en moto y dispararon contra ellas, dejándolas sin vida. Aquí hay algo interesante y es que, como te mostraré más adelante, puede que se cumpla uno de los factores de lo que se ha denominado «limpieza social». Ten presente que el marco de acción de estos señores era el asesinar a «los bandidos de Cartagena.»

     "Bueno, pues, ahora cuéntame qué es la limpieza social... Se nota que eres de filosofía, pa, mucho texto, mucho texto." Sé paciente, amig@, trataré de apresurarme con esto, pues la verdad es que ya es la 1 de la mañana y también estoy algo cansado. Eso de limpieza social es un eufemismo, cuando alguien lo dice en realidad debe entenderse, siempre, como EXTERMINIO SOCIAL. ¿En qué consiste esta práctica? Simple, es la amenaza y homicidio de personas que son consideradas indeseables por cualquier motivo. El grupo víctima de esta práctica normalmente se puede considerar como alejado de la «moral social», encontrando a habitantes de calle, las y los trabajadores sexuales, delincuentes o simples jóvenes que no encuadran con los estándares de productividad de la sociedad. El exterminio social tiene varios elementos:

  • Condición social: el exterminio social incide en los conflictos de la vida cotidiana. Los victimarios encuentran en el asesinato una manera de solucionar los problemas.
  • Identidad conflictiva: la población víctima se encuentra identificada como algo conflictivo. En ellos ven el problema que hay que eliminar, «limpiar».
  • La calle y su carácter repetitivo y sistemático: el exterminio social es, por un lado, público, los asesinatos se realizan en la calle, los panfletos se colocan en lugares donde todos los vean; es repetitiva y sistemática, también, porque la máquina de matar aparece en algún momento, siempre hay alguien dispuesto a empuñar el arma y «solucionar» los problemas sociales.
     Entonces, teniendo estos elementos claros y recordando lo que te dije en la parte que hablaba de la masacre, mi hipótesis es que esas trabajadores sexuales fueron asesinadas por ser un ente conflictivo para la sociedad de aquel entonces. Los paracos conseguían cierta legitimación en su actuar solucionando problemas que, tal vez, el Estado no solucionaba. Que si Fulanito era ratero, pues se le manda a matar con los paracos. Durante aquellos años (2000 a 2004, que fue el periodo de tiempo que utilicé para mi investigación) se presentaron 176 asesinatos, de los cuales 54 fueron realizados por grupos de exterminio social y 52 por paramilitares. La mayoría en zonas marginales de la ciudad. Las narraciones de camionetas negras llegando indiscriminadamente a un lugar y abriendo fuego o llevándose a alguien abundan. 

     Mi pregunta es: ¿esas víctimas de la ciudad del exterminio social por parte de paramilitares no son acaso también víctimas del conflicto? ¿no merecen ellas también ser parte de la Ley de Víctimas?

- AEndreonel

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2) Leer las referencias bibliográficas que, pese a no haberlas citado a lo largo de este escrito, sí están citadas en el texto original.

Araujo, N. F., Castro, J. G., & Támara, D. V. (2018). Metodología de la investigación jurídica y socio jurídica. Cartagena: Editorial Bonaventuriana.

Cajas, J. (2012). Limpieza social y paramilitarismo: fractura del Estado de derecho. dfensor.

Centro de Investigación y Educación Popular y Comisión Intercongregacional de Justicia y Paz, Noche y Niebla: Panorama de derechos humanos y violencia política en Colombia, Convenio Banco de Datos CINEP y Justicia y Paz, edición trimestral, consultada desde los Números 15 a 30 [2000-2004], Bogotá, disponible en http://www.nocheyniebla.org/

Centro de Nacional de Memoria Histórica. (2012). Los silencios y olvidos de la verdad.

Centro Nacional de Memoria Histórica. (2016). Limpieza Social: una violencia mal nombrada. Bogotá.

Cubides, F. (1999). Los paramilitares y su estrategia. En V. L. Malcolm Deas, Reconocer la guerra para construir la paz. Bogotá: Norma y Universidad de los Andes.

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Moreno, J. G. (agosto de 2004). El paramilitarismo: una criminal política de Estado que devora el país. 2004.

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Verdad Abierta. (31 de Octubre de 2013). Obtenido de https://verdadabierta.com/las-convivir-motor-de-la-guerra-paramilitar/

 

     

     

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