No hay nada más trágico que un joven que pierde su espíritu juvenil. El mundo del trabajo es sin duda un mundo enajenante que nos deja desposeídos de las formas más bellas de nuestras capacidades intelectivas y que parece absolutamente inevitable. Año tras año la gente joven es consumida por esta peste gris que los hace vestirse de saco y corbata y dormir a las 9 de la noche.
Alexis López. Ese tenebroso rasputín neofascista es solo una más de estas bajas del capitalismo. Este descendiente del más puro linaje de los nazis chilenos no era más que un joven de ojos brillantes, un fascista de café y un ávido lector de Salvador Borrego que tuvo que convertir sus ideas políticas radicales en una forma de ganarse el pan (porque evidentemente solo de entomología y fascismo no se vive) así que cambió la camisa parda y la esvástica por el saco y corbata para convertirse en el más vivo ejemplo del carcamanismo derechista que “compra la iglesia y vende el estado” en palabras de sus compatriotas Los prisioneros.
El Alexis realmente existente se dedica a dar charlas anticomunistas conspiranoicas sobre filosofía francesa y postmodernismo cuando el estudiante “revolucionario” promedio ni siquiera sabe quién era Guattari. Que un personaje tan aburrido como Uribe haya mencionado la teoría conspiranoica que promulga en sus charlas es probablemente lo más importante que le ha sucedido en varios años. Maneja un atroz canal de youtube y un patriotismo basado en la “lealtad” y no en la “solidaridad” muy alejado del corporativismo y arqueofuturismo de la verdadera tercera posición.
Es una atrocidad que este fascista mestizo tenga que vender su alma a democracias liberales para ganarse el pan. Un mundo ideal es un mundo en donde pueda haber un pequeño Mussolini en cada esquina, un excéntrico dedicado a tiempo completo a maquinar su mundo ideal como un credo irracional con una línea de fuga que parta desde los albores de la humanidad hasta sus confines, un verdadero idealista de vocación
El fascismo es una doctrina idealista y espiritual. Quien crea que el fascismo es sólo una colección de medidas políticas está profundamente equivocado. Pinochet no fue fascista, Bolsonaro no es fascista y Uribe no es fascista. Si había algo de fascismo en Alexis ya ha sido aniquilado completamente por el mundo del capital.
El verdadero fascismo vive en el espíritu de los manifestantes, en el credo irracional que profesan, en la indefinición de sus ideas, en la naturaleza volkisch de su movimiento, en la historiografía falseada que manejan con la que pretenden conquistar el pasado con whipala en mano. El fascismo y el patriotismo no es matar a tus propios ciudadanos. El patriotismo es Colombianizar a Colombia, reinventar el pasado, vender la iglesia y comprar el estado.
“Nosotros los nacionalsocialistas queremos que la revolución económica involucre la nacionalización de la economía (...) Queremos en lugar de una economía capitalista explotativa un verdadero socialismo, mantenido no por un materialismo-judaico desalmado sino por el sentimiento creyente, sacrificador y altruista de la comunidad alemana (...) Queremos la revolución social para poder traer la revolución nacional ” -Gregor Strasser
-El comufascio
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