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lunes, 31 de mayo de 2021

La función de la filosofía desde el anarco-espantajopismo

Los filósofos a través de los siglos han tratado de fundamentar, en menor o mayor medida, su quehacer. Este fenómeno se acrecentó con la llegada del capitalismo, que colocó la generación de capital y el intercambio de mercancías como una de las cosas más importantes, dejando de lado otro tipo de actividades que no son entendidas como productivas. Así, algo que en la Antigua Grecia se entendía como un ejercicio básico, común para todos, pasó a ser ejercicio de pocos y visto como una excepción a la regla, teniendo los pensadores modernos que justificar cada vez más y más la filosofía.

Antes, Aristóteles, podía soltar la “sabia” máxima de que la Filosofía no servía para nada, pues era un fin en sí misma y sobre esto pensadores posteriores volcarían todas sus letras, idolatrando esa sentencia simple, felicitando a Aristóteles por tener en tan alta estima a la ciencia de las ciencias. Ahora, por mucho que se nos infle el pecho y lo espantajopista (entendido como snobvéase el artículo de Comufascio al respecto) esto se ve insuficiente. Decirlo sí, te puede ayudar a conseguir un culito, seas hombre o mujer, pero quedará siempre en el aire la sensación de que algo faltó, de que le das un rodeo a la respuesta, o que quieres adornar el hecho de no servir para nada. Esto deja como resultado que te toque justificarla teniendo en cuenta el contexto social en el que estás y aquí aparecerán otras funciones o justificaciones. Horkheimer (2003) dirá que la función de la Filosofía es “criticar lo establecido” (siguiendo a Marx); Berlin (1992) dirá que la meta de la filosofía es “ayudar a los hombres a comprenderse a sí mismos y, de tal modo, actuar a plena luz, en vez de salvajemente en la oscuridad” (p. 42); Marx, siguiendo mi paupérrima lectura de algunos de sus escritos, la verá como crítica-práctica para cambiar la sociedad, aunque todo parece indicar que antes que a la filosofía se vuelca más a la economía (sobre esto puede dirigirse a sitios especializados para contrastar lo aquí dicho, que nunca tendrá un carácter verdaderamente académico) y, por último, lecturas más recientes de Correa (2001) la entenderán como una especie de defensa de los Derechos Humanos, como la búsqueda de la «repotilización» de la sociedad.

                Todo esto está bien, realmente no creemos que sean malas respuestas, pues en el plano de la Filosofía siempre hay discusión sobre este tipo de cosas, las cuales lejos de ser juzgadas por verdaderas o falsas, deberían ser juzgadas por interesantes o no (y nuestra visión es mucho más interesante). Pues bien, como se promete en el título de este escrito, se pretende dar una respuesta a la pregunta por la función de la filosofía y eso se hará, pero antes, toca explicar un poco sobre nuestro movimiento y su motivación.

                El Anarco-Espantajopismo como movimiento sarcásticamente político, cultural e intelectual busca –eso creo yo- el desligazón entre la filosofía y la academia con sus debates tediosos y llenos de egos. Lo que nos movió en un principio fue nuestra camaradería, el entender que en todo lo que hacíamos dentro del salón de clases había algo que no cuadraba, un sinsabor tremendo y un sinsentido fenomenal. Salir del salón era visto, en parte, como el verdadero ejercicio filosófico. Hablar del miedo a leer la Lolita por caer en pedofilia, de amor, de series virginales o del último sistema absurdo en el que podíamos ser el culo de «Dios». Todo esto, sumado a incidentes en donde cualquier tema hablado era “PROBLEMATIZADO” por otras personas, nos llevó a excluir al resto… O más bien a excluirnos, porque como «filósofos» nos quedábamos en la mitad. Incompletos.

                Pese a todo esto, no hay una verdadera negación de la Filosofía. Muchos de nosotros la seguimos disfrutando, pero la lejanía entre el «nosotros» y el «ellos» se acrecentaba, por lo que decidimos que era momento de hacerlo. Primero sólo éramos “espantajopismo” intelectual, como una manera de denominarnos como aquello que más nos molestaba, luego, apareció la partícula “anarco”, más como una cuestión añadida por sonoridad que por significado, la cual yo, posteriormente, trataría de darle un sentido propio: anarco-espantajopismo es entendernos como aquello que se auto-rechaza. Es el rechazo a ser lo que somos, a la forma del filósofo, el rechazo a la academia y a la seriedad. Es entendernos desde la cheveridad intelectual, desde el sarcasmo y el insulto a nuestra razón como una institución valida.  ¿Pero entonces, para qué sirve la filosofía desde este campo? Pues sencillo… La filosofía desde el anarco-espantajopismo funciona como divertimento intelectual. Fin. No hay nada más allá de eso, la filosofía es un juego, la comedia por la vida, la instrumentalización de la inteligencia en aras de no conseguir nada. No hay un fenómeno de crecimiento inherente, ni de virtud, es sólo un juego. Un juego perverso contra uno mismo, en el que todos estamos conectados, pero que algunos juegan mejor que otros. La Filosofía anarco-espantajopista es la filosofía del pasillo, de la cerveza y las drogas suaves o duras, la del pensamiento esquizofrénico, la que combina la ficción con la realidad, el chiste con lo serio, la academia con el amor, la que puede estar de espaldas a la realidad o verla, pero con miopía, ignorando lo definido como «verdaderamente problemático» para fijarnos en lo pornográfico. La filosofía anarco-espantajopista mira demasiado de cerca, al punto que da asco.

                Ahora, en principio habíamos criticado este tipo de respuestas, que pueden ser fácilmente vistas como espantajopistas (a secas), sin embargo, creo que su defensa es más simple. La filosofía, como antes era vista, ha muerto. Para mí es innegable. Por más palabras que me digan los profesores, por más textos que me presenten, la filosofía murió. Murió con la sociedad industrial y tecnológica. Cuando el capital y el progreso material pasaron a formar el eje central de nuestra composición, todo aquello que no funcionara en pro al sistema podía ser desechado y eso mismo pasó con la filosofía. Y sí, es posible ir contracorriente, ser el marginal, el hípster que aún la práctica, pero toda justificación que la quiera hacer funcionar como algo más allá de lo que es se queda corta frente al sistema actual. Sistema que, como dijo el loco de Kaczynski (1995) es incompatible con nuestra libertad y, por lo tanto, con la idea clásica de filosofía. De este modo, la filosofía no es tan distinta a Fortnite o a cualquier serie o video. Es un divertimento, un ocio. Ahora, que lo queramos ver como el mayor ocio, eso depende de cada quien. Para mí, desde la visión anarco-espantajopista, la filosofía no es ciencia de ciencias, es, simplemente, el divertimento más entretenido que he encontrado en mi vida, un simple medio para la diversión del más apto.


- Aendreonel

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Bibliografía (referenciados y no referenciados):

- Berlin, I. (1992) - Conceptos y Categorías. Madrid. Fondo de Cultura Económica.

- Horkheimer, M. (2003) - Teoría crítica. Madrid. Amorrortu Editores. 

Correa López, B. (2001). Filosofía y barbarie. Ideas y Valores50(117), 97-106. Recuperado a partir de https://revistas.unal.edu.co/index.php/idval/article/view/1636

- Kaczynski, T. (1995). La sociedad industrial y su futuro. Recuperado a partir de https://essentialinstitute.org/uploads/2_i_3_Theodore_Kaczynski_Manifiesto_de_Unabomber.pdf

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