Tenía algunos candidatos para terminar la trilogía “para espantajopistas” (Gustavo Bueno y Reza Negarestani), pero luego me di cuenta que para hacer estas monografías tendría que leer áridos textos de filosofía, detenidamente y por un largo periodo de tiempo. Textos que además no contendrán ninguna ideología política radical para entretenerme. Por otro lado, había estado leyendo al novelista Michel Houellebecq y me he dado cuenta que es, vergonzosamente, el escritor al que estoy más cerca de haber leído toda su obra. Eso y además existía una conexión no despreciable con los pensadores que había expuesto antes: Nick Land twittea frecuentemente sobre el don profético de Houellebecq, él "se merece su reputación como el novelista que más comprende nuestra era, el que más la odia y el que bien puede que llegué a representarla mejor", cita Land de The Spectator.
Así que procederé hacer de esta tercera entrega de “para espantajopistas” una reseña de la obra literaria de Houellebecq o más bien de lo que he leído de él.
Empecé a leer a Houellebecq con Las partículas elementales (1998). Con referencia de 4chan sólo sabía que Houellebecq era un autor incel para incels (incel es involuntariamente célibe), que estaba basado y rojo-empastillado. Recuerdo que al comprar esta novela estaba acompañado por una joven que me confesó haber tratado de leer Sumisión (2015), pero que finalmente se aburrió. Esto era una buena señal y en retrospectiva no debía estar sorprendido de que una mujer no podía entender a un autor tan basado como el señor Houellebecq.
Mi siguiente lectura de Houellebecq fue su ensayo sobre Lovecraft, “Lovecraft: contra el mundo, contra la vida” (1991), su primer texto publicado. La decisión fue obvia pues ya había decidido que me gustaba Houellebecq y Lovecraft fue el primer autor que había leído seriamente, una unión perfecta.
En este ensayo se hace un recorrido por la vida de Lovecraft salpicado por reflexiones sobre su obra literaria. Para Houellebecq, la obra de Lovecraft se caracteriza por su profundo pesimismo y por su racismo, ambos están vinculados a su origen WASP de nueva Inglaterra, es un autor seductor porque su sistema de valores parece completamente opuesto al nuestro, en síntesis:
“Vestidos con ropas rígidas y un poco tristes, acostumbrados a refrenar la expresión de sus emociones y sus deseos, los protestantes puritanos de Nueva Inglaterra pueden hacer olvidar en ocasiones su origen animal. Por eso Lovecraft aceptará su compañía, aunque a dosis moderadas. Su misma insignificancia le tranquiliza. Pero, en presencia de los «negros», se apodera de él una reacción nerviosa incontrolable. Su vitalidad, su aparente ausencia de complejos y de inhibiciones le aterrorizan y le repugnan. Bailan en las calles, escuchan músicas rítmicas, hablan a gritos. Ríen en público. La vida parece divertirles; cosa bastante inquietante. Porque la vida es el mal.”
He leído que algunos académicos en Lovecraft han criticado la validez de sus fuentes pero eso es poco importante. El Lovecraft de Houellebecq es muy interesante y en mi opinión muy cercano al espíritu de su obra literaria y a la realidad.
Luego, esporádicamente decidí leer Sumisión (2015). No se que clase de conexión neuronal me impulsó a leer esta novela en vez de cualquier otra pero creo que lo que me terminó de convencer es que es corta. Sumisión es famosamente la novela de Houellebecq sobre el islamismo radical. Realmente es una novela sobre un profesor de literatura depresivo con el trasfondo del avance del islam radical. Lo interesante del desenlace de la novela y las propias opiniones de Houellebecq sobre el islam (auto declarado islamófobo) es que al final el islam es representado como una fuerza benevolente y restauradora que no es más que el trasunto de los viejos valores tradicionales de la cristiandad europea que solo encuentra sus defensores en la derecha identitaria que inevitablemente se convierte al islam, esto es interesante viniendo de alguien que nos dice que “el hombre y la novela son isomorfos, lo normal sería que ésta pudiera contener todo lo que tiene que ver con aquél ”. Cuando termina el personaje principal, frustrado por su vida sexual y emocional, se convierte al islam para poder seguir enseñando en la Sorbona y además obtiene dos esposas. La novela en general es bastante buena pero si es cierto que es menos memorable que sus novelas anteriores.
Finalmente llegué al lugar donde todo inició, su primera novela Ampliación del campo de batalla (1994). Una novela semi-autobiográfica. Aquí encontramos a Houellebecq completamente inalterado por así decirlo. Esta novela ni siquiera es una historia de estructura tríadica, es una sucesión de eventos vistos desde la perspectiva de un misántropo depresivo, intercalados con análisis incisivos sobre la naturaleza de las relaciones humanas, en esta novela encontramos el famoso párrafo incel (posiblemente un texto fundacional en el comunismo reproductivo):
“Definitivamente, me decía, no hay duda de que en nuestra sociedad el sexo representa un segundo sistema de diferenciación, con completa independencia del dinero; y se comporta como un sistema de diferenciación tan implacable, al menos, como éste. Por otra parte, los efectos de ambos sistemas son estrictamente equivalentes. Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce fenómenos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días; otros cinco o seis veces en su vida, o nunca. Algunos hacen el amor con docenas de mujeres; otros con ninguna. Es lo que se llama la «ley de mercado». En un sistema económico que prohíbe el despido libre, cada cual consigue, más o menos encontrar su hueco. En un sistema sexual que prohíbe el adulterio, cada cual se las arregla, más o menos, para encontrar su compañero de cama. En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y la soledad. El liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla, su extensión a todas las edades de la vida y a todas las clases de la sociedad.”
La novela es al mismo tiempo sobrecogedora e infracogedora. Es chocante y depresiva pero con un perpetuo sentido de banalidad a todo el asunto, gran parte de ella es Michel haciendo comentarios misantrópicos sobre la vida cotidiana de sus compañeros de trabajo. Hay una escena conmovedora con el personaje incel Raphael en donde Michel le dice que no hay esperanza para él (bellamente recreada en la adaptación cinemática de este libro, adaptación que no he visto) lo que no sabía (porque no me había visto la película) es que Michel luego le sugiere matar a una mujer. Michel convence a Raphael de perseguir a una pareja interracial para asesinarlos, luego se arrepiente y muere en un accidente automovilístico. Esto sucede como si fuera algo cotidiano y el protagonista solo parece sentir remordimiento por no poder haber convencido a Raphael de matar al negro, este es el oscuro, banal y nihilístico mundo de Ampliación del campo de batalla, aptamente llamado Whatever en su traducción al ingles, “lo que sea”, una expresión de apatía. Me recuerda al capítulo de Partículas Elementales en donde se cuenta como un culto hippie americano se transforma en un círculo satánico dedicado a la producción de películas snuff.
Hay muchas cosas que atraviesan la obra de Houellebecq. Una absoluta reverencia al acto de leer es común a varios de sus personajes y probablemente también a él mismo, afirmaciones de que se podría pasar toda la vida leyendo, que la lectura es el acto de comunicación más auténtico. También hay una actitud común frente a las mujeres y el sexo, Houellebecq parece obtener un perverso placer al describir a mujeres gordas, feas, incapaces de conseguir una pareja o escenas de sexo con precisión quirúrgica, no con alegorías o alusiones a los sentimientos, sino con detalles minuciosos sobre los actos sexuales y su nivel de placer (una contracción de vagina, una buena chupada, un lento beso negro, etc.) por esto ha sido acusado de misoginia.
Pero si tuviera que describir la obra de Houellebecq de una forma unificada utilizaría el estúpido término que me inventé para titular este escrito. Es escatología-incel porque en él la catástrofe, la decadencia social y el fin del mundo están íntimamente ligadas con el fracaso, la decadencia y el fin personal. Las novelas de Houellebecq están habitadas por fracasos sociales porque la sociedad fracasa y están en decadencia atomizada permanente debido a miles de cosas que siempre han estado fuera de su control. Los "héroes" de Houellebecq son las criaturas más tristes de la modernidad, los morlocks más feos del Kali Yuga. Como “la novela es isomórfica con el hombre” (y hay que considerar que Houellebecq considera la no-ficción como una especie de novela también) Houellebecq también es un morlock, feo, bajito, un poco racista y un poco misógino (¡Literalmente yo!).
Si el lector desea leer su obra recomiendo empezar por Ampliación del campo de batalla, continuar con partículas elementales y luego escoger las novelas que más le llamen la atención (posiblemente otras que no he leído, Plataforma, Posibilidad de una isla, Serotonina). Dejar los ensayos para el final. Su poesía también es bastante buena.
-El comufascio

No hay comentarios.:
Publicar un comentario